Parece que sigue siendo práctica habitual, en determinadas universidades españolas, retener el derecho de explotación de los proyectos de fin de carrera. Si esto es así, lo que deduzco -no sé si acertadamente- es que, mientras que los autores o estudiantes son propietarios intelectuales del documento publicado, son las universidades las que ostentan el derecho para desarrollar y explotar comercialmente el proyecto publicado.
Convendría reflexionar si es oportuno mantener estas prácticas en una sociedad tan falta de incentivos para la innovación o si, por el contrario, podría incrementarse la motivación de los estudiantes para desarrollar proyectos novedosos mediante su incorporación a programas co-participados por universidades y empresas, similares a los ya existentes en centros universitarios de Estados Unidos, uno ejemplo de los cuales podría ser el MIT.